Todo comenzó con una bicicleta de balance cuando solo tenía 2 años.

En ese momento no sabía que aquella pequeña bicicleta de balance iba a cambiar mi vida. Para mí era simplemente una forma de jugar, moverme y divertirme. Pero poco a poco descubrí que me gustaba cada vez más andar en bicicleta y que quería aprender cosas nuevas.
Así conocí el BMX.
MIS PRIMEROS PASOS
Mis primeros pasos en el BMX fueron también mis primeros pasos como deportista.
Comencé a entrenar bajo la dirección de mi entrenadora, Claudia Fernández de Paredes. Con ella fui aprendiendo que correr en una pista no era solamente acelerar: también tenía que aprender a controlar la bicicleta, tomar decisiones, superar obstáculos y, sobre todo, entrenar.
Poco después llegaron mis primeras competencias.
Y con ellas llegaron mis primeras experiencias: algunas veces gané, otras veces no, pero todas me enseñaron algo.
Con el tiempo descubrí que competir no significa solamente buscar el primer lugar.
También significa aprender a perder, levantarse después de una carrera difícil, corregir los errores y volver a intentarlo.
Cada competencia me ha dejado una enseñanza diferente.
Algunas me han regalado una medalla. Otras me han enseñado que todavía tengo mucho por mejorar.